Respeto para todos y siempre

En una sesión de expresión oral con alumnos de quinto (la tenemos cada lunes) arrancamos un interesante debate sobre la falta de respecto que se da en el deporte en general y en el fútbol en particular.

Un alumno había preparado la exposición que se titulaba "el partido del viernes". Nos explicó, con mucho detalle, el partido de fútbol sala que el equipo del colegio había jugado ese día... (sigue)

Como siempre, una vez acabada la charla abrimos el turno de palabra en el que procuramos que participe todo el mundo, ya que es una actividad que se realiza con medio grupo clase. La consigna es que hemos de destacar los aspectos positivos de la exposición y tenemos que presentar propuestas para mejorarla. Cuando todos habían dado ya su opinión, yo repetí una frase que había oído durante la exposición: "el árbitro estaba loco"....

Es necesario explicar que estoy especialmente sensibilizada con el tema porque, como madre, hace 13 años que asisto cada fin de semana a los partidos de fútbol de mi hijo.

En el momento de escribir este texto jugaba en segunda división con un equipo de su barrio "Sagrerenc". Me habían dicho ya que cuando se llega a juveniles la cosa se complica. No porque jugar al fútbol sea más difícil (sigue tratándose de dar patadas a una pelota y de procurar marcar goles en la portería contraria) sino porque el grado de agresividad en el juego y en la grada aumentan en progresión geométrica. De hecho lo he podido constatar. Desde que se inicia la temporada, en cada partido expulsan a más de un jugador por insultar al árbitro o por haber realizado alguna entrada en las que integridad física del contrario corre un serio peligro. Las tarjetas amarillas se multiplican y lo peor no pasa el campo. Los espectadores, que acostumbran a ser los propios padres, calientan el ambiente de tal manera que es imposible que los chicos, en una edad en que las hormonas están especialmente alteradas, puedan mantener un mínimo de calma. El rol del árbitro es bastante complicado porque se ve que el hecho de llevar colgado del cuello un silbato inspira a todo el mundo y da pie para ser diana de las barbaridades que podemos oír en cualquier campo de fútbol.

El momento de escribir este artículo, un chico ya no podrá jugar los próximos 9 partidos porque está sancionado como reincidente. Os puedo decir que incluso he tenido que invitar a su padre a que guardara silencio dada la cantidad de animaladas que era capaz de decir en pocos minutos, ya que es de aquellas personas que se transforman y pierden los papeles cuando se encuentran campo de fútbol.

Tras haber explicado esto vuelvo a la sesión de expresión oral.

Cuando los alumnos pensaban que habían acabado la actividad pregunté al niño que había hecho la exposición porque había dicho que el árbitro estaba loco y con un intencionado tono irónico le pregunté si aquél hombre les había enseñado un certificado el psiquiatra que así lo certificara. Noté como 24 ojos se clavaban en mi persona y después de unos instantes en incerteza y de mucha sorpresa el chico captó la ironía y nos aclaró que quería decir que el árbitro lo había hecho muy mal. Entre todos los que habían asistido al partido reprodujeron las escenas que estoy harta de presenciar en los campos de fútbol en los que está jugando esta temporada mi hijo y que me hacen avergonzarme. Iniciamos el debate y llegamos a la conclusión que: RESPECTO PARA TODOS Y SIEMPRE.

Deseo que estás palabras ayuden a pensar a todos los padres que, como yo, pasan muchas horas en los campos de deporte. No olvidéis que los adultos siempre somos modelos y ejemplo para nuestros hijos.

Aurora Bellés Educa, también las emociones

1 comentario:

Anónimo dijo...

Como siempre, tus trabajos y comentarios nos educan. Gracias Aurora, ya te tengo atrapada, soy un poco lenta, pero ya estás conmigo en la web. Petonasssssossssssssssssss enormesssssssssss
Milene

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